Ilustración atmosférica para Después de tantos años

Historia

Después de tantos años

Hay recuerdos que guardan dentro una versión de quienes fuimos.

Si alguna vez volviera a encontrar a esa persona, seguramente lo notaría.

Los años.

No solamente en el rostro.

Los años también se quedan en la manera de mirar.

En las pausas.

En las preguntas que ya no hacemos.

En todo aquello que aprendimos demasiado tarde.

Me encontraría con algunos años más.

Eso sería evidente.

Lo que quizá no podría ver es todo lo que ocurrió mientras no estuvo.

Las veces que pensé en esa persona sin querer regresar.

Las noches en que apareció un recuerdo sin haberlo llamado.

Los momentos en que confundí extrañar a alguien con extrañar a quien alguna vez fui.

Porque algunas personas se van, pero dejan las luces encendidas en ciertos cuartos de nuestra memoria.

Y a veces volvemos.

No para quedarse.

Solamente para comprobar que todavía existen.

Tal vez por eso, si alguna vez estuviera frente a mí, no sabría qué decir.

La miraría.

Quizá también me mirarían intentando descubrir cuánto queda de la persona que alguna vez conocieron.

Y yo tendría ganas de preguntarle lo mismo.

Pero probablemente guardaríamos silencio.

Porque después de tantos años hay preguntas que ya no buscan respuestas.

Sólo quieren saber si alguna vez fueron importantes.

Y ahí estaríamos.

Con algunos años más.

Con una vida entera ocurrida entre aquella despedida y ese café.

Tal vez entonces comprendería que durante todos estos años no conservé solamente su recuerdo.

También guardé, escondida dentro de ese recuerdo, una versión de mí.

Y quizá fue a ésa a la que nunca pude dejar ir.